Sistema de gestión para restaurantes

En un restaurante la mesa se abre, crece durante una hora y recién ahí se cobra. Frambuesa está hecho para ese rato largo: la comanda llega a la cocina, la cuenta se puede repartir y nada se pierde en el camino. El plan gratis alcanza para arrancar hoy.

Gratis para siempre, sin tarjeta. Arrancás con 14 días de Pro de regalo.

Pantalla de mesas de Frambuesa: 8 mesas en total, 2 ocupadas con su importe, 0 esperando cobro y 6 libres, sobre el plano del salón.
La pantalla de mesas, tal cual se ve. Los datos son de un local de ejemplo.

Tres cosas que dejás de sufrir

  • Llega la cuenta y el cliente dice que eso no lo pidió, y no tenés cómo mostrarle nada.

    Cada cosa que se suma a la mesa queda con su hora y con quién la cargó.

  • Son seis en la mesa y quieren pagar cada uno lo suyo, y ahí empieza el papelito y la calculadora.

    La cuenta se reparte desde el mismo cobro: armás las partes, cada una queda reservada con sus productos y se cobran por separado.

  • El pedido se lo cantás a la cocina y en el medio del servicio algo se pierde.

    La comanda va del salón a la cocina apenas la mandás, y la cocina tiene su propia pantalla por sector.

Frambuesa se usa todos los días en las cuatro cafeterías de quien lo hizo. En agosto de 2026 pasaron 8.163 tickets por el sistema.

Cuánto sale

Gratispara siempre

5 mesas, 50 productos, 5 categorías, 2 usuarios, 1 sucursal. Sin tarjeta y sin vencimiento.

$ 44.900Pro · por sucursal, por mes

Sin límites de mesas, productos ni usuarios, y con la facturación ARCA incluida en el mismo precio.

Empezás gratis. Los 14 días de Pro son de regalo y, cuando terminan, seguís usando el plan gratis: no se pausa nada.

Podés estar cobrando hoy mismo.

Le sacás una foto al menú y el importador carga la carta por vos.

Cómo funciona en un restaurante, en detalle

Por qué un restaurante no se maneja como un local de mostrador

La diferencia con cualquier local de mostrador no es el tamaño: es el tiempo. Una mesa de restaurante está abierta una hora o más, la van tocando tres personas distintas y cada plato sale en un momento distinto. Eso genera problemas que no existen cuando se cobra en noventa segundos: qué se pidió y cuándo, quién lo cargó, qué falta salir, y por qué la cuenta dice lo que dice cuando el cliente la mira al final.

Lo que te frena hoy, y cómo se resuelve

Llega la cuenta y el cliente dice que eso no lo pidió, y no tenés cómo mostrarle nada.

Cada cosa que se suma a la mesa queda con su hora y con quién la cargó. Cuando aparece la duda, la cuenta se puede recorrer renglón por renglón en vez de discutir de memoria.

Son seis en la mesa y quieren pagar cada uno lo suyo, y ahí empieza el papelito y la calculadora.

La cuenta se reparte desde el mismo cobro: armás las partes, cada una queda reservada con sus productos y se cobran por separado. Los importes los calcula el sistema, no vos.

El pedido se lo cantás a la cocina y en el medio del servicio algo se pierde.

La comanda va del salón a la cocina apenas la mandás, y la cocina tiene su propia pantalla por sector. Lo que ya salió queda marcado, así que nadie tiene que acordarse.

Cambia el turno del mozo en medio del servicio y las mesas quedan a nombre de quien ya se fue.

Las mesas se transfieren, enteras o por producto, y siempre queda registrado quién las tenía. El que entra ve lo que hay abierto sin que nadie le explique.

Cobrás el cubierto a veces sí y a veces no, según quién esté en la caja.

El cubierto se configura una vez por local y el sistema lo pregunta al abrir la mesa. Deja de depender de que alguien se acuerde.

Te piden factura con la mesa todavía abierta y tenés que hacer malabares.

El comprobante se emite desde el mismo cobro, con su CAE, y sin obligarte a cerrar antes lo que todavía está en curso. En el plan Pro la facturación ARCA viene incluida.

Un día, de la apertura al cierre

  1. 1Abrís la caja del turno con el efectivo con el que arrancás, y queda quién la abrió.
  2. 2Entra la primera mesa: la abrís, el sistema pregunta los cubiertos y empezás a cargar.
  3. 3Mandás la comanda; la cocina la ve en su pantalla y va marcando lo que sale.
  4. 4Se suman postres y café: la mesa sigue creciendo sin que nadie tenga que rehacer nada.
  5. 5Piden la cuenta separada: armás las partes y cobrás cada una, con su medio de pago.
  6. 6Alguien pide factura: se emite ahí mismo, con su CAE.
  7. 7Cierre: arqueo del turno. El sistema dice cuánto tendría que haber y la diferencia queda registrada.

Preguntas frecuentes

¿Puedo dividir la cuenta entre varias personas?

Sí, y sin calculadora. Desde el cobro armás las partes, cada una queda con los productos que le tocan y se cobra por separado, cada una con su medio de pago. El importe de cada parte lo calcula el sistema, así que no hay forma de que los pedazos no cierren contra el total.

¿La cocina necesita otra pantalla o un aparato aparte?

No hace falta comprar nada: la cocina abre su pantalla en el navegador de la computadora, la tablet o el celular que ya tengas, y ve lo que le corresponde a su sector. Si preferís papel, hay un conector para Windows que imprime las comandas.

¿Sirve si tengo dos salones o una terraza?

Sí. Podés armar los sectores que necesites y cada mesa vive en el suyo, con su plano. El mozo ve el salón entero y en tiempo real, así que dos personas mirando la misma pantalla no se pisan.

¿Cuánto cuesta para un restaurante que recién arranca?

El plan Free es gratis para siempre y sin tarjeta: incluye caja, mesas, mostrador, menú QR, delivery y reportes básicos, con topes de escala. Al registrarte arrancás con 14 días de Pro desbloqueado, y cuando se terminan no se te pausa nada: seguís cobrando con los topes del Free.

¿Puedo facturar con ARCA desde la mesa?

Sí, en Argentina. La facturación electrónica está incluida en el plan Pro por sucursal y se emite desde el mismo cobro, con su CAE y su QR. No es un sistema aparte ni hay que cargar la venta dos veces.

¿Qué pasa si se corta internet en pleno servicio?

La caja y la mesa siguen siendo la fuente de verdad: lo que ya se cargó no se pierde. La impresión es lo único que puede fallar sin frenar el cobro — se puede reimprimir después, y el cobro nunca depende de que la impresora conteste.

¿Querés ver cómo se compara con otros tipos de sistema? Mirá la comparativa o leé las guías.